Lunes 10 de marzo: San Macario de Jerusalén. Participó en la recuperación del Santo Madero de la Cruz y fomentó la construcción de la Iglesia del Santo Sepulcro.
San Macario de Jerusalén, el 39.° patriarca de la ciudad santa, tiene un papel clave en la lucha contra la herejía arriana y en la recuperación de una de las reliquias más sagradas del cristianismo: el Santo Madero de la Cruz.
Durante su episcopado, Santa Elena, madre del emperador Constantino, emprende la búsqueda de la cruz en la que fue crucificado Jesucristo. Según la tradición recogida en la Legenda Aurea, en el lugar de la crucifixión se había erigido un templo. Este fue construido en honor a Venus por el emperador Adriano (117-138 d.C.) para desviar la veneración cristiana.
Por orden de Santa Elena, el templo es destruido y la tierra se remueve. A 20 pies de profundidad, se encuentran tres cruces, pero no se puede identificar cuál pertenecía a Cristo. Para descubrirlo, se prueba su poder milagroso: al colocar una de ellas sobre un difunto, este volvió a la vida. Este evento marca la confirmación de la Verdadera Cruz.
Además de su rol en la autenticación de la reliquia, Macario impulsó la construcción de la Iglesia del Santo Sepulcro, uno de los templos más importantes del cristianismo. Falleció en el año 353 d.C.
Fuente: Heiligen.
Imagen: Fragmento del óleo sobre lienzo «Helena de Constantinopla y el hallazgo de la Vera Cruz con San Macario de Jerusalén» (1745-1749), por Giandomenico Tiepolo.