Martes 1.° de abril: San Hugo de Grenoble, una figura clave en la historia eclesiástica del siglo XI. Apoyó la fundación de la orden de los Cartujos.
San Hugo de Grenoble nació en 1053 en Châteauneuf, Francia. Se destacó desde joven por su inteligencia y compromiso con el servicio público. Su preparación académica y ética lo llevaron a ser elegido obispo de Grenoble a los 27 años, aunque al principio mostró reticencia en aceptar el cargo.
Durante su gestión, impulsó reformas para combatir la corrupción y fortalecer la disciplina en la Iglesia. Apoyó la fundación de la orden de los Cartujos, facilitando tierras para su primer monasterio, La Gran Cartuja, lo que permitió el establecimiento de una comunidad dedicada a la oración y el retiro.
Su labor también se enfocó en mejorar las condiciones de vida de los sectores más vulnerables. En varias ocasiones, vendió bienes eclesiásticos para financiar ayuda a los necesitados. Además, promovió la reconciliación entre grupos en conflicto y trabajó por el bienestar de su comunidad.
A pesar de su deseo de retirarse a la vida monástica, San Hugo continuó en su cargo por pedido del Papa Gregorio VII, desempeñando su labor con determinación hasta su fallecimiento el 1 de abril de 1132. Dos años después, fue canonizado por el Papa Inocencio II. Su legado como líder religioso y reformador sigue siendo recordado en la actualidad.
Fuente: Ökumenisches Heiligenlexikon
Imagen: Fragmento óleo sobre lienzo «San Bruno y sus seis compañeros se presentan ante San Hugo» (1626-1632), por Vicente Carducho.